Musivaria Antiqua: Un taller de mosaicos en Astorga.

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Fachada

Uno de los viajes que hice para conocer y documentar espacios abiertos al público que contienen mosaicos, fue la visita a Astorga. Ciudad muy rica en historia y patrimonio romano, como ejemplo tenemos la Domus del mosaico del Oso y los Pájaros.

Esta ciudad ofrece al visitante la llamada “Ruta Romana”, visita guiada a través de la cual se pueden conocer los restos arqueológicos que se han conservado en el centro histórico de la ciudad de Astorga: la Ergastula, el tramo del foso que formaba parte del sistema defensivo del campamento de la Legio Décima Gémina, las Termas Menores, el Aedes Augusti, los restos del pórtico de la zona sur Foro y el interior de un tramo del sistema de cloacas.

Al concluir mi visita a pie, recorrí en coche sus calles para dirigirme al Museo de León, y cuál fue mi sorpresa: una parroquia cubierta casi en su totalidad por miles y miles de coloridas teselas, las cuales formaban espectaculares mosaicos. Casi sin detener el vehículo, bajé y me acerqué a preguntar a la parroquia qué lugar era ese y cómo había llegado a contar con ese gran número de obras musivas.

Se trata de un iglesia que nació en la Edad Media, al pie del Camino de Santiago como capilla para prestar servicio a los peregrinos, llamada Parroquia de San Pedro de Rectivía. Pues bien, allí una joven que sellaba las credenciales a los peregrinos del Camino, nos indicó un local muy próximo el cual desde hace años se había adecuado como taller de mosaicos, Musivaria Antiqua.

Allí conocimos a Don Porfirio Cuervo Pérez, taxista jubilado y que junto con varios vecinos y religiosos llevan más de 20 años diseñando y confeccionando mosaicos en método negativo que una vez finalizados y consolidados en mortero, son trasladados a decorar los distintos espacios tanto parietales como murales de San Pedro de Rectivía.

Don Porfirio, amablemente nos mostró el taller y la forma de emplear sus herramientas, la maquinaria, los materiales pétreos naturales y artificiales, junto con los cartones de cada uno de los mosaicos ya realizados.

Fue un verdadero placer para mí llegar por casualidad a un espacio con tanto saber hacer y desde hace tantos años, que me comprometí con él a dar a conocer la labor de este equipo no solo a mis alumnos del ciclo superior de Mosaicos en la Escuela de Arte de Mérida, sino también al público en general.

Los inicios de este taller se explican en el siguiente enlace.

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