Encofrado

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Preparativos para el encofrado

Finalizada la fase de la colocación de teselas siguiendo el método indirecto, la obra precisa un soporte definitivo que le otorgue mayor consistencia y durabilidad. Un mortero de cemento y arena es la opción elegida para este ejercicio.

Pero antes de proceder a la unificación con el mortero, es preciso la preparación de un soporte de consolidación. Este proceso consiste en la impermeabilización de un tablero y la construcción de un armazón. Para ello, utilizaremos perfiles metálicos convenientemente dispuestos para recibir el mortero. 

Preparación del encofrado.

El uso de perfiles metálicos de aluminio y lacados en blanco, permite la obtención de un molde estable, adaptable y temporal, encargado de dar forma al mortero. Por lo que sus características también facilitan su limpieza y reutilización para múltiples ocasiones.

Seguidamente conviene marcar con lápiz las dimensiones totales de la obra, pero se le añadirá un centímetro más para que actúe como marco en sus cuatro lados. Estas marcas facilitan la colocación provisional de los perfiles. Con el fin de obtener ángulos rectos, el empleo de una escuadra o la medición de sus dos diagonales nos dirán si la forma geométrica obtenida es correcta.

La fijación temporal entre los cuatro perfiles se hará mediante el empleo de silicona termofusible. Es un adhesivo rápido, limpio, económico y temporal, características a tener en cuneta en está fase.

Adecuación del mosaico a la consolidación.

La obra debe estar en el centro del encofrado, controlando que el espacio que la enmarcará sea homogéneo por sus cuatro lados. Además es conveniente que se nivele la mesa sobre la que se realizará el consolidado, de esa manera nos aseguramos que el mortero generará una superficie uniforme.

Para evitar que el mortero filtre y ocupe completamente los intersticios del mosaico, se procede al cribado y esparcido de arena lavada de río de forma controlada. De igual forma, es preciso retirar los excesos que dificulten una correcta fijación de las teselas con el mortero.

Después confeccionamos con un alambre grueso un par de colgadores, los cuales facilitarán el sistema de fijación y anclaje de la obra a la pared. A sí mismo, recortamos un cuadrado de malla de fibra de vidrio de dimensiones algo menores a las del mosaico y entrelazamos en ella los colgadores. La función de la malla es evitar la separación de las partes en el caso de que la obra tras recibir un impacto se fragmente.

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