El «verdadero» color de los mosaicos

Cuando visitamos un yacimiento en el que los mosaicos se encuentran «in situ», generalmente el color que presentan sus teselas es muy tenue y velado por una capa de color blanquecina, que como una veladura evita contemplar el verdadero potencial de colorido, empleado para el diseño y elaboración de estas obras musivas.

En la mayoría de los casos, esa capa superficial es simplemente suciedad en suspensión que va depositándose sobre las teselas, dado que son obras pavimentales su posición horizontal favorece esta acción.

En otras ocasiones son sales que cristalizan sobre el mosaico, bien porque estaban latentes en la composición química de dicho material pétreo, o porque han aflorado por capilaridad desde estratos inferiores del pavimento.

La humedad del espacio hace que proliferen microorganismos sobre las teselas, que al morir dejan sus cuerpos en forma de mancha y que la sucesión de este fenómeno llega a cubrir el mosaico por completo por una capa sólida de color grisáceo.

Durante mi estancia en el Complexo Monumental de Santiago da Guarda tuve la oportunidad, gracias a la generosidad y confianza en mi trabajo por parte de arqueólogo D. Rodrigo Marques Pereira, de bajar a los mosaicos ya consolidados y realizar tareas de limpieza de sales para su posterior fotografiado.

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