Cómo un concurso nos llevó a Ravenna

Uno de mis objetivos principales como docente es formar y capacitar profesionalmente a todos mis alumnos del Ciclo Superior de Mosaicos.

El Ayuntamiento de Mérida convocó un concurso para el diseño y realización de un monolito que homenajeara al colectivo LGTBI y,a su vez, ambiente la recientemente nombrada «Plaza de la Diversidad». Cuando nos llegó esta noticia la acogimos como una gran oportunidad en la que los alumnos podrían enfrentarse a un proyecto real, dejando a un lado aprendizajes puramente académicos y con un recorrido personal y empresarial más limitado.

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Alumnos del Ciclo Superior de Mosaicos, Escuela de Arte y Superior de Diseño de Mérida.

Una vez leídas las bases del concurso, había una serie de variantes que debíamos tener muy claras a la hora de proyectar un trabajo de tal envergadura:

  • El presupuesto que se ofrecía por ganar el concurso y para la realización de la obra, debíamos «estirarlo» lo máximo posible para que salieran de él los gastos de materiales, traslado y colocación del monolito y a su vez los alumnos tuvieran una compensación a modo de salario o remuneración. Siempre y cuando que estas cantidades tuvieran cabida en el presupuesto dado, el proyecto sería viable e interesante.
  • Los plazos son otro factor muy importante, pues los alumnos deben realizar la obra en sus horas de taller a razón de 14 horas semanales, sin que esto afecte al resto de materias que cursan en la Escuela de Arte de Mérida.
  • Las características del monolito, tales como: dimensiones, técnica empleada, colorido, forma, diseño, simbolismo, sencillez,rapidez de ejecución… debían aportar a la obra un valor añadido frente a otras propuestas, dado que se trataba de un concurso público.

Con todas estas premisas claras, realizamos múltiplesbocetos a color y sometíamos a votación de todos los alumnos integrantes de este grupo de trabajo, qué diseños proponer y cuáles desechar, hasta que diseñamos una propuesta que a todos nos sedujo. Cuando finalmente la plasmamos en un proyecto escrito y documentado gráficamente, se llevó al registro del ayuntamiento y se esperó hasta el fallo del jurado.

A mediados de noviembre recibimos la feliz noticia de haber sido los ganadores del concurso, por lo que asistimos en bloque a la rueda de prensa que daba a conocer el fallo del jurado. Fue muy gratificante ver a los alumnos del Ciclo Superior de Mosaicos en los medios de comunicación, recogiendo el premio a un trabajo grupal y de consenso, en el que han visto cómo se realiza un proyecto de forma profesional, cumpliendo con unas bases dadas y respetando un presupuesto para conseguir la viabilidad de unfuturo negocio.

El próximo 28 de marzo, para celebrar la finalización del proyecto, ponemos rumboa dos ciudades italianas: Ravenna, cuna del mosaico bizantino y cuyos talleres musivarios siguen siendo a día de hoy un referente mundial, y Florencia, conocida en el mundo musivo por su particular mosaico en piedras duras.

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